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Para evitar la confrontación de testimonios en una corte federal de EE.UU. sobre la complicidad de su filial nigeriana en la ejecución de Ken Saro-Wiwa y otros ocho activistas de los derechos del pueblo Ogoni, la Royal Dutch Shell pagó US$15,5 millones a los nueve demandantes, parientes de los mártires, y al pueblo Ogoni.
La Shell dio a conocer este pago al principio de un juicio en la corte federal de Nueva York, bajo la ley Alien Tort Claims Act de EE.UU. que es un instrumento internacional eficaz para alcanzar justicia social y lograr el pago de indemnización a las víctimas no americanas de crímenes o abusos cometidos por las empresas. Shell dijo que pagaría US$10,5 millones a los demandantes, y US$5 millones a un fondo fiduciario del pueblo Ogoni.
Shell autocalificó estas acciones como un “acuerdo humanitario” y se declaró inocente en cuanto a complicidad con el régimen de Abacha al acorralar y ejecutar a los señalados activistas de derechos de tierras y del medio ambiente, que dirigían al pueblo Ogoni del Delta del Níger.
La demanda civil en EE.UU., entablada por el Center for Constitutional Rights y EarthRights International, se dilató por más de una década. Phil Mattera, escritor estadounidense, activista de los derechos sindicales, escribió al respecto: “Se entiende por qué los demandados…, habrían creído necesario liquidar un caso interminable, que llevaba 13 años, ofreciendo algo de ayuda financiera a la comunidad Ogoni. Sin embargo, es frustrante ver cómo Shell trata de transformar una atrocidad en una oportunidad para mejorar su imagen.”
Se le acusaba a la Shell de crímenes contra la humanidad, de complicidad con la detención arbitraria de personas, de tortura, negligencia jurídica, y de producir muerte injustificada y angustia emocional. Saro-Wiwa y sus compañeros enfrentaron un juicio sumario y ejecución inmediata a manos de las fuerzas de seguridad del General Abacha, en noviembre de 1995.




