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Un estudio recientemente publicado por Human Science Research Council de Sudáfrica, de la Universidad de Witwatersrand, ha revelado que el sector minero del país depende cada vez más de trabajadores subcontratados a corto plazo y de trabajadores ocasionales. El estudio halló, por ejemplo, que más del 60% de las minas de platino en la zona de Rustenburg echa mano a trabajadores no regulares, a fin de evitar la rendición de cuentas y para reducir sus costos.
A nivel nacional en Sudáfrica, el 36% de todas las minas de platino operan con trabajadores bajo régimen de subcontratación de mano de obra; con los hallazgos de los investigadores, se sabe que muchos de los trabajadores provienen de otros países del África meridional. De este modo, los empleadores tienen menos responsabilidad directa en el caso de lesiones o de responsabilidad económica con sus trabajadores.
El mencionado estudio de Witwatersrand dice que el número de subcontratistas en el sector minero de Sudáfrica había aumentado de 90.231 en 2003, a 122.589 en 2005.

El estudio en cuestión, encargado por el Ministerio del Trabajo del gobierno, demuestra que la tendencia es cada vez más alarmante. Un portavoz de este estudio, el catedrático Edward Webster, dijo que se podía llegar a una conclusión: que la economía informal de hace tres décadas, surtida por trabajadores urbanos pobres que trabajaban en empresas no registradas, ha sido sustituida por empresas formales, que utilizan, cada vez más, trabajadores ocasionales y subcontratación de trabajadores.
La investigación también encontró que la mayoría de los empleadores encuestados no se ajustan a los salarios mínimos estipulados, dando lugar a explotación y marginación de trabajadores, y que son comunes las prácticas de amenazas de despidos, en caso de que los trabajadores eventuales intenten afiliarse a los sindicatos.
El Director General suplente del Ministerio del Trabajo, Les Kettledas, dijo a una agencia de noticias que el Estado tenía leyes y políticas adecuadas para evitar la explotación de trabajadores subcontratados a corto plazo, pero las estrategias para aplicar esas políticas y leyes no estaban a la altura de las circunstancias. Dijo que el objetivo de encargar la investigación a profesionales universitarios del programa de sociología del trabajo era precisamente para garantizar la aplicación de medidas correctoras.
Kettledas reconoció que las conclusiones eran reflejo de la realidad que ahora existe en los sectores formales.




